El pabellón de entrenamiento de los Lakers, en El Segundo, es un hervidero. Se cruzan las miradas, se intentan adivinar los pensamientos. Nada es lo que parece y todo parece lo que no es. Se trata de la NBA, de su peculiar mercado de fichajes, acelerado por el dichoso lockout, que ha obligado a comprimir las operaciones en las dos semanas que quedan para que dé inicio la competición. En medio del ciclón, Pau Gasol.

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